Mi nombre es Verónica Guajardo Rives. Desde pequeña que he sentido una curiosidad e inclinación natural hacia el desarrollo y despertar de la conciencia y hacia los animales no humanos.

He recorrido un largo camino de más de 30 años, desde que un libro para calcular cartas astrales me borró las certezas científicas de un plumazo.

Mi profesión es diseñadora por universidad y brujita/chamana/sanadora/vidente por estudios, diversión, elección, práctica y mucho amor a la humanidad. El nick Brujita lo usé por tres décadas, y viene desde mis inicios en el tarot, hace más de 30 años; fue un apodo cariñoso de mi familia extendida, que me alentó a continuar en este camino. Pero ya llegó el tiempo de dejarlo ir.

Llevo años de cursos de sanación, clarividencia, meditación. Empecé con la astrología el año 88, el tarot por ahí por el año 90; luego siguió el aprendizaje de otros oráculos: runas, quiromancia. Aprendí mucho sobre chamanismo mexicano y lo practiqué por años. Las sanaciones llegaron a mi vida el 2004 y las flores de Bach el 2007. Empecé a atender formalmente en abril del 2006.

Soy vidente por naturaleza y tengo entrenamiento formal en el uso de esta habilidad: estuve 4 años con Harold Moskowitz. Con él aprendí a leer vidas pasadas, registros akáshicos, a limpiar acuerdos de estas y otras vidas, a reconocer energías de otras personas y comunicación interespecies.
Luego aprendí la técnica meditativa Sat Nam Rasayan, con Ravi Kaur,  Guru Dev y Ambrosio Espinosa. Con éste último hice 7 cursos. Y a fines del 2018 di examen por la certificación internacional.
Mi otra escuela es el maestro de la línea zen: Adyashanti. Con él he trabajado la autoconciencia, la no dualidad, el llegar a la verdad última.

Hace unos años empecé a estudiar constelaciones familiares y ancestrología. Toda esta información complementó lo que ya sabía y venía observando en pacientes. Hoy en día diagnostico leyendo el aura del paciente, mientras conversamos de su problema. Cada día me sorprende más toda la energía e instrucciones familiares que tenemos en la conciencia. Y la sanación en sí la hago con la técnica meditativa, con la persona acostada. Voy integrando todo lo aprendido, para aplicarlo en la terapia.

Con la práctica meditativa -que me llegó hace 9 años- he ido domesticando mi personalidad guerrera. La calma y la paz interna han ido llegando de la mano de la práctica sostenida de la meditación, tanto en las terapias que hago, como en mi vida cotidiana.

El 2019 se sumó mi llegada al budismo tibetano de la mano de Younge Khachab Rinpoche,  y la toma de refugio. Me di cuenta entonces que llevo el budismo en el alma desde mi nacimiento.

Cada cierto tiempo hago talleres de meditación, taller de auto conocimiento y taller de reconocimiento de ancestros. Con muchos de esos alumnos forjamos lazos de amistad, y trabajamos en conjunto por el desarrollo de nuestra conciencia: son los brujis. Tenemos una bella comunidad de apoyo que funciona por whatsapp, mail y una que otra junta. Y un grupo de práctica meditativa, con quienes aprendieron en mi taller.

El año 2019, mirando a Greta Thumberg, descubrí que soy autista. Un año después me evalué formalmente. Este dato me ha ha hecho resignificar mi vida entera, ahora todo calza, toda mi historia, mi manera de percibir, mi habilidad para ver las capas de la mente. Hoy acostumbro decir: Por fin soy yo!

Y hace un año partió uno de mis adorados maestros zen gatunos -Dominó-, el que se me cruzó cuando estaba preparando mi consulta para atender. Siempre supe que cuando él partiera algo iba a cambiar en mi quehacer… y así fue. Si bien desde niña que comunico con animales no humanos, y les hago sanación desde que aprendí a hacerlo, no me había dedicado abiertamente a ellos. Ahora sí, aplico todo lo aprendido en animales no humanos… además de seguir con trabajando con nosotros los animales humanos.

Puedes pedir hora para una sesión al +569 87695497 (atiendo con hora agendada previamente).

Esta soy yo:

Abrir chat