{"id":345,"date":"1998-08-15T16:54:15","date_gmt":"1998-08-15T20:54:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.zocalo.cl\/blog\/?p=345"},"modified":"2020-08-23T20:38:06","modified_gmt":"2020-08-24T00:38:06","slug":"pinceladas-de-color-en-el-desierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/pinceladas-de-color-en-el-desierto\/","title":{"rendered":"Pinceladas de color en el desierto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Publicado en el mes de Agosto de 1998 en El \u00c1tico<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-462 alignleft\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto6.jpg\" alt=\"desierto6\" width=\"120\" height=\"180\">La Corriente del Ni\u00f1o causa unos cuantos problemas cuando se le ocurre aparecer por estas latitudes, pero tambi\u00e9n es qui\u00e9n provoca la ocurrencia de un milagro viviente en la zona norte de nuestro pa\u00eds: EL DESIERTO FLORIDO.<\/p>\n<p>Una de aquellas primaveras post-ni\u00f1o emprend\u00ed viaje hacia el norte: ya a la salida de Santiago, en la cuesta de Polpaico, hubo aprontes de lo que ver\u00eda unos cientos de kil\u00f3metros despu\u00e9s. Los cerros que habitualmente visten de colores pardos y arbustos resecos estaban cubiertos de un verde festivo manchado con amarillos, blancos y lilas.<\/p>\n<p>Mi padre, viajero incansable a\u00f1os ha, me hab\u00eda advertido antes de la partida: \u00abno creas que las flores est\u00e1n todas juntas, no vas a encontrar prados atestados de ellas\u00bb; as\u00ed es que no me hago grandes ilusiones, y me preparo an\u00edmicamente para ver c\u00f3mo merman las flores silvestres a medida que corre el cuenta kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda de viaje llego hasta Los Molles, la lluvia obliga a hacer una escala no planificada; ni modo, el Ni\u00f1o no quiere despedirse todav\u00eda. Al d\u00eda siguiente el sol reaparece triunfal, y los cerros y lomajes cercanos a la Panamericana lucen esplendorosos y radiantes, pastos verdes y lustrosos reci\u00e9n lavados por el agua&#8230; y tambi\u00e9n se muestran miles y miles de orgullosas flores, repartidas a manchones, reci\u00e9n ba\u00f1adas y despeinadas, como la rosa del Principito&#8230; amarillos, fucsias, lilas, azules, anaranjados&#8230; nadie dir\u00eda que estoy a 200 Km. al norte de Santiago, esto parece un paisaje sure\u00f1o: enredaderas silvestres llegan hasta la carretera, millones de insectos acompa\u00f1an a esta floraci\u00f3n lujuriosa&#8230; son necesarios para que el milagro se repita a la pr\u00f3xima visita del Ni\u00f1o.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-466 size-full alignnone\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto10.jpg\" alt=\"desierto10\" width=\"180\" height=\"120\">&nbsp;<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-461 alignnone\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto5.jpg\" alt=\"desierto5\" width=\"180\" height=\"120\"><br \/>\nEn las cercan\u00edas de&nbsp;Coquimbo y La Serena los cactus lucen coquetos sus flores: blancas, amarillas, para los grandes; aquellos m\u00e1s modestos en tama\u00f1o se jactan de sus flores de colores m\u00e1s intensos: rojos, naranjas, fucsias furiosos&#8230; prados como pintados a acuarela les sirven de marco, cada c\u00e1liz ofreci\u00e9ndose al viento&#8230; pienso que al regreso le tomar\u00e9 unas diapositivas: \u00a1mala cosa!, ya se habr\u00e1n secado&#8230;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-458 size-full\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto2.jpg\" alt=\"desierto2\" width=\"110\" height=\"166\">&nbsp;<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-459 alignnone\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto3.jpg\" alt=\"desierto3\" width=\"247\" height=\"165\">&nbsp;<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-460 alignnone\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto4.jpg\" alt=\"desierto4\" width=\"245\" height=\"166\"><\/p>\n<p>Al norte de La Serena, la cuesta Buenos Aires tambi\u00e9n se ha puesto ropas primaverales por influencia del infante revoltoso este; la flor fucsia, conocida como doquilla o pata de guanaco ha colonizado cuanto rinc\u00f3n de tierra encuentra, incluidos algunos lomajes producto de arreglos a la orilla del camino.<\/p>\n<p>A medida que avanzo hacia el norte la vegetaci\u00f3n va perdiendo altura, pero no color, tal vez sea cierto que es m\u00e1s rala aqu\u00ed que m\u00e1s al sur, pero mis ojos no se cansan de descubrir tanto matiz de verde en estas tierras acostumbradas a la sequedad, a los colores de poca agua&#8230;<\/p>\n<p>Vallenar, aqu\u00ed voy a hacer base para visitar los rincones de este desierto vestido para una fiesta, se dice que lo m\u00e1s espectacular est\u00e1 entre esta ciudad y Copiap\u00f3. En los lomajes cercanos se divisan colores extra\u00f1os: granates, amarillos ins\u00f3litos, matices que parecen la travesura de alg\u00fan pintor bromista&#8230; peque\u00f1os insectos hacen su agosto entre tanto n\u00e9ctar repentino&#8230; si hasta mi c\u00e1mara fotogr\u00e1fica est\u00e1 de fiesta, nunca hab\u00eda atrapado tanto color.<\/p>\n<p>En el camino hacia la costa de la III Regi\u00f3n la tierra se ve m\u00e1s seca, y el verde escasea: las flores se yerguen solitarias y con pocas hojas, a prudente distancia de sus vecinas, pareciera que no son muy sociables.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-464 alignnone\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto8.jpg\" alt=\"desierto8\" width=\"120\" height=\"180\">&nbsp;<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-463 alignnone\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto7.jpg\" alt=\"desierto7\" width=\"120\" height=\"180\">&nbsp;<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-465 alignnone\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto9.jpg\" alt=\"desierto9\" width=\"120\" height=\"180\"><\/p>\n<p>Con la cercan\u00eda del mar el verde aumenta y descubro nuevas flores, nuevos colores, aqu\u00ed no hay plantas grandes, son todas bajo el metro de altura&#8230; \u00a1all\u00ed esta la copiapoa!; bueno, en realidad lo que veo es apenas un miembro de esta familia de cactus end\u00e9micos de la zona. Son grises, regordetes y bajos, con apariencia de cerebro de gigantes, de esos que pueblan los cuentos infantiles; sus flores son anaranjadas y rojas, de suaves p\u00e9talos protegidos por fieras espinas.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay flores peque\u00f1as y grandes, de muchos p\u00e9talos y de pocos, algunas m\u00e1s orgullosas que otras, unas m\u00e1s coquetas, otras m\u00e1s humildes; hay plantas de hojas carnosas repletas hasta la saciedad por la abundancia de agua, y hay otras de hojas peque\u00f1as, ahorrativas en superficie que ofrecer al viento y la sequedad del desierto&#8230; una vuelta en el camino y aparece un ramito de novia: albo manojo de florecillas. Quiero detener el veh\u00edculo, la subida y el fango del camino me hacen desistir&#8230; \u00a1qu\u00e9 pena!, quer\u00eda una foto del ramito aquel&#8230; otra curva y millares de ramitos de novia se ofrecen a la vista de qui\u00e9n ose aventurarse por estos lugares&#8230; disparo y disparo la c\u00e1mara.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-457 alignright\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto1.jpg\" alt=\"desierto1\" width=\"180\" height=\"122\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-469 alignright\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto13.jpg\" alt=\"desierto13\" width=\"180\" height=\"122\">Cada curva del camino ofrece una nueva sorpresa, m\u00e1s flores, m\u00e1s matices de colores, p\u00e9talos de formas extravagantes, cada planta mostr\u00e1ndose como una creaci\u00f3n sublime, equilibrada, bella, delicada&#8230; si hasta las flores del pelillo, par\u00e1sito y plaga de la zona, son hermosas. Jam\u00e1s imagin\u00e9 tanto esplendor y exuberancia en este desierto, el m\u00e1s seco del mundo&#8230; escarbo en mi memoria buscando im\u00e1genes de estos parajes secos, comparo con lo que ven mis ojos ahora&#8230; esto es mucho m\u00e1s de lo que esperaba, me falt\u00f3 imaginaci\u00f3n para pintar en mi mente c\u00f3mo la vida puebla el desierto. Vuelvo a Vallenar con el parabrisas manchado con polen, n\u00e9ctar, y los insectos que lo recogieron&#8230; la luz del ocaso ti\u00f1e todo de matices rosa y anaranjados.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda enfilo hacia Copiap\u00f3, las flores y plantas ralean bastante, el verde se hace m\u00e1s escaso, s\u00f3lo vegetales peque\u00f1os&#8230; pero no menos esplendorosos. Ahora s\u00ed que da la impresi\u00f3n que alg\u00fan pintor descuidado dej\u00f3 caer su paleta de colores, o se divirti\u00f3 dando pinceladas sueltas por aqu\u00ed y por all\u00e1, sobre una tela color arena atacame\u00f1a&#8230; manchones blancos, naranjas, fucsias, lilas, con peque\u00f1as motas de verde&#8230; uno por aqu\u00ed, otro por all\u00e1&#8230; morado profundo, amarillo sol; hojas de un humilde gris verdoso, pues no necesitan conquistar a los insectos&#8230; las flores despliegan su m\u00e1ximo esplendor para atraerlos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-467 alignleft\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto11.jpg\" alt=\"desierto11\" width=\"220\" height=\"148\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-468 alignleft\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/desierto12.jpg\" alt=\"desierto12\" width=\"220\" height=\"148\"><\/p>\n<p>Veh\u00edculos todo terreno se adentran en los prados interminables&#8230; los he visto en varios lugares, son demasiados&#8230; \u00bfqu\u00e9 hacen?; \u00bf acaso sus conductores no saben que cada flor que se llevan o destruyen es una promesa menos de un pr\u00f3ximo desierto florido?; \u00bfes que no quieren que sus descendientes conozcan este milagro?&#8230; quiz\u00e1s a la pr\u00f3xima venida del Ni\u00f1o ya no renazcan algunas especies, de esas que ya ahora son dif\u00edciles de observar.<\/p>\n<p>Es de noche, regreso a Vallenar: \u00a1hay luna llena!, y el cielo sin una nube&#8230; la dama nocturna vino a curiosear, y todas las flores acordaron recibirla con su mejor perfume. El viento se encarga de hacer conocida esta fiesta de olores en todos los rincones del desierto de Atacama&#8230; silencio, la luna, aromas dulces, c\u00edtricos, alegres, profundos&#8230; una brisa suave, el rumor de las flores doblando sus talles, reverenciando a la luna, ofreci\u00e9ndole sus m\u00e1s preciadas esencias&#8230; a ella, no al sol&#8230;<\/p>\n<p>El desierto florece durante toda la primavera, luego de alg\u00fan invierno lluvioso en extremo&#8230; durante tres meses va cambiando el color de su vestimenta&#8230; todo depende de qu\u00e9 flor est\u00e9 de turno: los azulillos y su morado rabioso; las alstroemerias y sus infinitos tonos de rosa; los capachitos y su amarillo oro; una ortiga y su flor amarillo lim\u00f3n; el dedal de oro y su naranja que alegra nuestros caminos y v\u00edas f\u00e9rreas; los suspiros silvestres y los tomatillos, con sus lila y blanco; los cactus y sus flores blancas, fucsias, naranjas; el chagual y su verde transparente&#8230; malvas silvestres, doquillas, docas, a\u00f1a\u00f1ucas, claveles del campo, cardos, chagualillos&#8230; y cu\u00e1nta flor de la que reconozco vergonzosa no conocer su nombre&#8230;<\/p>\n<p>Al regreso han desaparecido algunos colores, y han surgido otros; llevo en mi equipaje cientos de diapositivas, mi padre podr\u00e1 comparar el desierto florido que vio 25 a\u00f1os atr\u00e1s con el que vi yo&#8230; cada fotograf\u00eda es un seguro contra las jugarretas imperdonables de la memoria, contra el olvido de tanta belleza&#8230; al fin, era cierto que las flores no estaban tan juntas, tal y c\u00f3mo me dijo&#8230; pero tambi\u00e9n es cierto que fui testigo del espect\u00e1culo m\u00e1s esplendoroso de la naturaleza&#8230; bueno, siempre digo lo mismo&#8230; es que amo observar el milagro de la vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en el mes de Agosto de 1998 en El \u00c1tico La Corriente del Ni\u00f1o causa unos cuantos problemas cuando se le ocurre aparecer por estas latitudes, pero tambi\u00e9n es qui\u00e9n provoca la ocurrencia de un milagro viviente en la zona norte de nuestro pa\u00eds: EL DESIERTO FLORIDO. 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