{"id":562,"date":"1999-02-25T20:37:02","date_gmt":"1999-02-26T00:37:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.zocalo.cl\/blog\/?p=562"},"modified":"2020-08-23T20:22:47","modified_gmt":"2020-08-24T00:22:47","slug":"un-trocito-de-selva-amazonica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/un-trocito-de-selva-amazonica\/","title":{"rendered":"Un trocito de selva amaz\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Publicado en el mes de Febrero de 1999 en El \u00c1tico<\/em><\/p>\n<p>En alguno de los \u00faltimos veranos emprend\u00ed vuelo hacia tierras tropicales y climas h\u00famedos, y en un esfuerzo por aprender y conocer algo sobre un pedazo de tierra desconocida para m\u00ed, me aventur\u00e9 a poner pie en la selva amaz\u00f3nica ecuatoriana.<\/p>\n<p>Quito, 5:00 am, me encaramo a un bus interprovincial, de esos que hay en Ecuador: peque\u00f1os, sin ba\u00f1o, asientos de respaldo muuuy tieso, y de un pl\u00e1stico que los hace ideal para transpirar a chorros. No olvidar los adornos, estampitas, lucecitas, luces, linternitas, ampolletas, intermitentes varios, letreros y peluches que pueblan el habit\u00e1culo del chofer.<\/p>\n<p>Tras una hora de viaje hacia el oriente ecuatoriano se acaba el pavimento y el camino se interna por valles que llegan a ser lujuriosos de tanto verde y tanta planta, y \u00e1rboles y enredaderas y cuanto vegetal se descuelga por las laderas. La lluvia cae. Cae. Y sigue cayendo. Demencial, apabullante ella; convirtiendo el camino en lodazales que el bus apenas es capaz de sortear. El agua se junta, forma cascadas festivas que se desgranan cerro abajo y juegan a llevarse un pedazo de camino; ante semejante espect\u00e1culo, el chofer se persigna, le reza a una de sus tantas estampitas y prosigue el viaje.<\/p>\n<figure id=\"attachment_527\" aria-describedby=\"caption-attachment-527\" style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvavapor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-527 size-full\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvavapor.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"143\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-527\" class=\"wp-caption-text\">Tena, Ecuador<\/figcaption><\/figure>\n<p>Luego de unas cuatro horas, vuelve el pavimento. La lluvia da una tregua y el sol se despereza por entremedio de los vapores del aguacero reciente. En la ciudad de Tena desenfundo mi c\u00e1mara: mala cosa, est\u00e1 empa\u00f1ada hasta por donde no se usa y la foto sale con una bella masa blanca en medio, grrrrr.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay que hacer trasbordo a una micro cacharrienta in extremis, en el que se recorren caminos, mejor dichos huellas, que se pierden entre medio de bananeros y palmeras y ca\u00f1averales. Se cruza un riachuelo (no crean que hab\u00eda puente, hab\u00eda que vadearlo como a caballo), y se llega a un caser\u00edo. Cambio de medio de transporte. Ahora hay que hacer de tripas coraz\u00f3n y subirse a una canoa esmirriada y fam\u00e9lica. Media hora m\u00e1s tarde y r\u00edo abajo, en una isla en medio del r\u00edo Napo, afluente del Amazonas, se llega a un hotel r\u00fastico, con caba\u00f1as amaz\u00f3nicas, camas con s\u00e1banas h\u00famedas, luz el\u00e9ctrica s\u00f3lo un rato en la noche; un zool\u00f3gico en miniatura; monos corriendo por todas partes, incluso dentro de las caba\u00f1as; y de entrada una piel de anaconda de 15 mts sec\u00e1ndose al sol: la Marta Julia.<\/p>\n<figure id=\"attachment_526\" aria-describedby=\"caption-attachment-526\" style=\"width: 144px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvarambo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-526\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvarambo.jpg\" alt=\"Rambo con la Marta Julia\" width=\"144\" height=\"222\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-526\" class=\"wp-caption-text\">Rambo con la Marta Julia<\/figcaption><\/figure>\n<p>De aqu\u00ed partir\u00e9 en los d\u00edas siguientes a las caminatas, siempre acompa\u00f1ada de gu\u00edas. Tuve suerte en ese viaje, \u00e9ramos dos amigas que gracias a que no hab\u00eda m\u00e1s pasajeros en el hotel tuvimos a los gu\u00edas, dos j\u00edbaros, o shuar como se dicen ellos, para nosotras solas. Uno era Rambo, el m\u00e1s joven, siempre de botas de agua, un jockey y su machete; el otro era Salvador, de m\u00e1s edad, y cham\u00e1n por a\u00f1adidura; \u00e9l nos gui\u00f3 en las caminatas m\u00e1s largas. Cada d\u00eda hab\u00eda que salir r\u00edo abajo o r\u00edo arriba, premunidos de botas de agua, repelente hasta en las orejas, con el exquisito perfume a insecticida que se empieza a exudar a los 2 minutos, y por supuesto la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica, a estas alturas ya acostumbrada a la humedad insolente que recarga el aire.<\/p>\n<figure id=\"attachment_521\" aria-describedby=\"caption-attachment-521\" style=\"width: 119px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvahormiguero.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-521\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvahormiguero.jpg\" alt=\"Hormiguero\" width=\"119\" height=\"180\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-521\" class=\"wp-caption-text\">Hormiguero<\/figcaption><\/figure>\n<p>La selva tropical es grandiosa, fascinante, aplastante, bulliciosa (y yo que la imaginaba silenciosa). H\u00fameda, oscura, con mucho barro, hojas que te azotan la cara cuando caminas, o te derraman su carga de agua traicionera justo en el ojo. Caminas por senderos cenagosos en los que te entierras con bota y todo hasta la rodilla; los mosquitos te pican a pesar del repelente&#8230; hay hormigas, las konga, que te matan de una picada, aunque el gu\u00eda sabe cual es la planta ant\u00eddoto&#8230; las aves no se ven mucho, pero se escuchan; los monos&#8230; las luci\u00e9rnagas en la noche, que son azules y rojas, hacen parecer los \u00e1rboles como decorados para navidad&#8230;. las tormentas, el viento, a veces sigiloso, otras veces rugiendo y derribando \u00e1rboles&#8230; \u00a1\u00a1la lluvia!!, en mi vida he visto tanta agua desparram\u00e1ndose cielo abajo desde nubes obesas, voluptuosas como las gordas de Rubens. Y eso que era invierno; la otra estaci\u00f3n que hay aqu\u00ed es diluvio.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvanubes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-524\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvanubes.jpg\" alt=\"\" width=\"119\" height=\"180\"><\/a>&nbsp;<a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvaplatano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-525\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvaplatano.jpg\" alt=\"\" width=\"120\" height=\"180\"><\/a>&nbsp;<a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvaarriba.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-518\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvaarriba.jpg\" alt=\"\" width=\"120\" height=\"180\"><\/a><\/p>\n<p>Cuando uno se adentra en la selva casi no se ve el cielo, y es f\u00e1cil perderse; no se ve el rastro, la bulla de los animales apaga las voces humanas; la lluvia borra todo, martillea en forma incansable sobre la cabeza, casi desti\u00f1endo el rostro&#8230;. la vegetaci\u00f3n es furiosa de verde&#8230; hay plantas que crecen sobre las ramas de los \u00e1rboles m\u00e1s altos, como los filodendros que cultivamos en nuestras casas. Hay otras que se enredan en un \u00e1rbol grande y se lo comen, lentamente, a\u00f1o tras a\u00f1o, hasta dejar s\u00f3lo el hueco, la come \u00e1rbol le dicen&#8230; tambi\u00e9n hay hartas lianas, de esas que usa Tarz\u00e1n para movilizarse; yo me colgu\u00e9 de una, pero me resbal\u00e9 de la forma m\u00e1s indigna que puede haber, y fui a aterrizar varios metros m\u00e1s abajo, en un mullido colch\u00f3n de hojas y tierra, que evit\u00f3 alg\u00fan hueso roto.<\/p>\n<p>El bosque lluvioso, como se llama en ingl\u00e9s, est\u00e1 lleno de plantas comestibles, con frutas extra\u00f1as: plantas con olor a ajo, otras con olor a cilantro; miles de \u00e1rboles de los que se extraen los remedios para casi todas las enfermedades conocidas; aqu\u00ed est\u00e1 la farmacia del planeta entero, dice el gu\u00eda. Nadie puede morir de hambre en este lugar, con tanto alimento al alcance de la mano: agua de liana (es un tanto salobre, pero es agua), cacao, ochochorrocientas variedades de pl\u00e1tanos, uva de \u00e1rbol, tomate de \u00e1rbol, guabas y frutos de palmeras varias, yuca, chonta&#8230; un d\u00eda tuve que probar la chicha de chonta, que la fermentan en la boca.. \u00a1puajt!.. pero obligada a aceptarla, porque era una invitaci\u00f3n de un due\u00f1o de casa&#8230;. \u00a1puajt!&#8230;. los viajes me han ense\u00f1ado a no rechazar nada, es una ofensa para quien ofrece.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvayo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-529\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvayo.jpg\" alt=\"\" width=\"197\" height=\"130\"><\/a>&nbsp;<a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvacasa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-519\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvacasa.jpg\" alt=\"selvacasa\" width=\"192\" height=\"130\"><\/a><\/p>\n<p>La humedad lo inunda todo: la ropa, la piel, el pelo; hasta la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica parece que absorbi\u00f3 el agua en suspensi\u00f3n, porque me pesa en litros, no en kilos. Si uno se pone un poncho de agua para protegerse de la lluvia suda como bestia debajo, y se moja; si se saca el poncho de agua, la lluvia empapa hasta el alma en la pr\u00f3xima encarnaci\u00f3n. O la humedad es tal que uno suda por mover el dedo me\u00f1ique, para qu\u00e9 decir con las caminatas. Al final, hay que resignarse a estar siempre h\u00famedo, mojado, apestando a repelente, con el sudor chorreando por las cejas, pesta\u00f1as, meti\u00e9ndose en los ojos. Y eso que las cejas fueron echas para evitarlo. \u00a1Ah!, algo muy importante: pobre del incauto aquel que ose internarse por estos lados sin la piel cubierta por el bendito repelente para insectos, pues se arriesga a quedar convertido en frambuesa gigante de tanta picadura.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvahongo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-520\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvahongo.jpg\" alt=\"selvahongo\" width=\"217\" height=\"140\"><\/a>La selva. Es aplastante, apabullante, devoradora. Todo es r\u00e1pido, fulgurante. Si un animal muere las hormigas lo devoran en horas; los huesos se los comen otros insectos, y al cabo de unos d\u00edas ya no queda nada. Si se cae un \u00e1rbol, la lluvia lo reblandece y lo deja listo para ser alimento de gusanos y escarabajos y larvas varias; poco tiempo despu\u00e9s ya no queda nada. Todo es devorado, nada se pierde. Pareciera que la madre natura tiene prisa por vivir en este rinc\u00f3n del planeta; adem\u00e1s de vestirse con ropajes carnavalescos, recargados, de colores ins\u00f3litos. Pienso que estos ropajes deben ser demasiado c\u00e1lidos, y la abrigan en demas\u00eda. Por eso ella transpira; esa es la humedad que inunda el aire.<\/p>\n<figure id=\"attachment_528\" aria-describedby=\"caption-attachment-528\" style=\"width: 280px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvavista.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-528\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvavista.jpg\" alt=\"Selva alta\" width=\"280\" height=\"185\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-528\" class=\"wp-caption-text\">Selva alta<\/figcaption><\/figure>\n<p>Un d\u00eda, en las caminatas, subimos a una loma; bueno, debo aclarar que me daba cuenta que estaba subiendo por el esfuerzo que hac\u00eda, porque entre tanta rama y planta y palma y \u00e1rbol no se ve\u00eda nada. al llegar a la cima hab\u00eda un claro, y se pod\u00eda mirar m\u00e1s all\u00e1 de la nariz. se ve\u00eda todo verde, kil\u00f3metros y kil\u00f3metros de verde, en todas direcciones, y nubes, y verde. En ese momento reci\u00e9n pude darme cuenta del rinc\u00f3n perdido del mundo en que estaba.<\/p>\n<p>&#8230;. ara\u00f1as, hormigas, hormigueros gigantescos, termitas, anacondas de 15 mts, guacamayos, abejas, tucanes, avispas, termitas, monos de todos tipos, lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, fango, chanchos salvajes, serpientes chicas, anacondas beb\u00e9s de 4 mts, tigrillos, mosquitos insoportables, lluvia, lluvia, insectos de colores fulgurantes, m\u00e1s monos, distintos. Andar en canoa, comer pl\u00e1tano, pl\u00e1tano y m\u00e1s pl\u00e1tano, dulce, salado, de postre, de comida, de desayuno; hasta el d\u00eda de hoy lo detesto&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvanegrita.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-523\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvanegrita.jpg\" alt=\"selvanegrita\" width=\"211\" height=\"140\"><\/a>&nbsp;<a href=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvamachin.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-522\" src=\"https:\/\/zocalo.cl\/enamoralaverdad\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/selvamachin.jpg\" alt=\"selvamachin\" width=\"188\" height=\"140\"><\/a><\/p>\n<p>Fueron 5 d\u00edas en el borde la selva am\u00e1z\u00f3nica, apenas a la entradita de un mundo casi desconocido; donde a\u00fan habitan ind\u00edgenas, nadie sabe cu\u00e1ntos. Apenas cinco d\u00edas. Sal\u00ed de ah\u00ed con un cargamento de fotos, que una vez reveladas demostraron ser un p\u00e1lido reflejo de lo que v\u00ed, sent\u00ed, viv\u00ed. En el alma se quedaron los recuerdos, que con el tiempo se van borrando. Cada vez me cuesta m\u00e1s rememorar el ruido salvaje de los animales en la noche. El pavor que sent\u00ed cuando se me perdi\u00f3 el gu\u00eda en medio de los \u00e1rboles, entre tanta lluvia y lodo. El golpeteo incansable de la lluvia sobre mi cabeza. La mascota del hotel, la Marta Julia, una anaconda beb\u00e9 de 4 mts. La Negrita, una monita ara\u00f1a, de 4 dedos, que se colgaba de mi cuello. El Margarito, un pacharaco (\u00bfo pajarraco?) que se dedicaba a buscar piojillos en la cabeza de los pasajeros. Un sajino, o cerdo salvaje, que gustaba de refregar su narizota en la entrepierna de la gente. Los guacamayos y loros y monos y tortugas y gallinetas y cuanto animal andaba suelto en el hotel, que era s\u00f3lo unas cuantas caba\u00f1as amaz\u00f3nicas en medio de una isla peque\u00f1a de la amazon\u00eda ecuatoriana. Alg\u00fan d\u00eda volver\u00e9 a ese rinc\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en el mes de Febrero de 1999 en El \u00c1tico En alguno de los \u00faltimos veranos emprend\u00ed vuelo hacia tierras tropicales y climas h\u00famedos, y en un esfuerzo por aprender y conocer algo sobre un pedazo de tierra desconocida para m\u00ed, me aventur\u00e9 a poner pie en la selva amaz\u00f3nica ecuatoriana. 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