Luego de los casi 90 mm que cayeron en Ñuñoa el martes (medida de un aficionado), miro estas florcitas (introducidas todas), y ni siquiera se les cayeron pétalos. Se supone que son frágiles, pero aguantaron intactas el granizo y un pulso feroz de unos 40 minutos. Hoy absorben en pleno el sol primaveral.
El palto está feliz con tanta agua, verde como no lo veía hacía años. Los árboles vecinos con un verde esplendoroso y brillante. Casi no se les cayeron hojas… acá en el barrio hay maitenes en las veredas, yo tengo un molle pequeño en mi patio.
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El desastre fue todo en el ámbito humano: casas, calles, techos, avenidas, estacionamientos, locales comerciales …
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Los frágiles somos nosotros, los humanos.
#elNiño
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